Saltar al contenido

La Condesa Sangrienta, Erzsébet Báthory.

Erzsébet Báthory de Ecsed.

¿Quién era Erzsébet Báthory de Ecsed, la infame Condesa sangrienta?

Descendiente del mismísimo Vlad Tepes, la condesa Erzsébet Báthory de Ecsed (1560-1614) más conocida por su apodo de la Condesa Sangrienta, fue miembro de una poderosa, antigua y rica familia perteneciente a la aristocracia húngara. Su fama se debe a una serie de escabrosas acusaciones entre las que se la asociaba a más de 650 muertes, motivadas (según los denunciantes) a obscuros rituales, muchos de ellos vinculados a conservar y aumentar su belleza.

¿Dónde está el castillo de Báthory?

Castillo de Čachtice.

Coordenadas: 48°43′29″N – 17°45′39″E

Situado en lo alto de un cerro en la localidad de Trenčín, la actual Eslovaquia, podemos hallar el llamado Castillo de Čachtice, el cual es celebre por haber pertenecido a la condesa sangrienta. Con el objetivo de salvaguardar la frontera Este del Reino de Hungría, esta fortaleza fue levantada en el siglo XIII. De estilo románico y destacando un torreón con apariencia de herradura, ésta ciudadela experimentó varias reformas posteriores en los siglos XV, XVI y XVII, tanto para aumentar su capacidad como para adaptar sus prestaciones a las nuevas necesidades, lo cual terminó por transformarlo en un castillo de estilo gótico.

Aunque actualmente está ruinas, este alcázar alojó a varias generaciones de diversos linajes nobiliarios, y vivió en todo su esplendor hasta el siglo XVIII, momento en el que entraría en declive coincidiendo con la guerra de la independencia húngara. En 1708 el palacio fue tomado por las fuerzas rebeldes a las ordenes de Francisco Rákóczi II, a partir de ahí cayó en una espiral de decadencia hasta convertirse en un cúmulo de escombros, vestigio de su antigua prosperidad.

¿Cuál era la reina que se bañaba en sangre?

Baño de sangre.

Según el folclore popular la condesa Erzsébet Báthory (pues no era reina), fue un personaje despiadado y obsesionado con su aspecto físico. Aunque hay varias versiones, las más conocidas apuntan a que cuando se hallaba en su cuarentena y tras haber enviudado, en una ocasión una sirvienta le dio un tirón de pelo mientras cepillaba a la condesa, como castigo ésta la abofeteó provocando que la desdichada sirvienta sangrase salpicando a la condesa. Según la leyenda, allí donde la sangre de la doncella tocó la piel de la condesa, la piel de la misma rejuveneció, lo cual agradó en sobremanera a la noble, dando pie a la búsqueda de sangre para mantener su belleza y juventud de manera antinatural. Cabe subrayar que los castigos corporales en la época y lugar a los sirvientes eran muy comunes, sorprendiendo en la leyenda que la condesa se contentara con un bofetón en vez de varios latigazos como era la costumbre.

Otra leyenda sitúa a la condesa en un camino junto a su séquito. Según cuentan, durante su viaje Erzsébet se percató de la presencia de una anciana achacada por la edad y su pobreza, lo cual precipitó toda serie de insultos y burlas de la noble hacía la viejita. Sintiéndose profundamente ultrajada, la abuela lanzó una maldición a Báthory, asegurándole que algún día se vería como ella.

¿Qué hizo la condesa sangrienta?

Fuera cual fuera lo que motivó a la condesa, la tradición asegura en un momento de la historia la aristócrata decidió velar por su belleza mediante todo tipo de rituales tan oscuros como sangrientos, que le valieron los apodos de: la Condesa Sangrienta, la Alimaña, o la Loba. Centenares de jóvenes (especialmente mujeres) fueron desangradas mediante tortura, cortes, amputaciones, degolladas, cualquier sistema que implicara sufrimiento en la victima para extraer la sangre era válido. A mayor agonía y sufrimiento de las victimas, mayor goce y disfrute para Erzsébet quien incluso mezclaría esos macabros rituales con violaciones y orgías sobre y en los cuerpos desangrados y mutilados independientemente de que sus amantes fuesen hombres o mujeres, pero con el objetivo siempre en mente de que toda su piel quedase cubierta por el fluido vital de sus presas. Incluso cuentan que ni siquiera sus amantes escapaban a su sed de sangre, pues en ocasiones en pleno acto la condesa cambiaba los besos por dentelladas, arrancando pedazos de carne al tiempo que hacía brotar la sangre, en otras decidía emplear carbones ardientes para quemar los genitales de sus compañeras y compañeros de lecho. Nadie escapaba de su sed de sangre, y si bien no dudaba en dar muerte a ancianos y bebés, sentía especial predilección por las niñas y chicas jóvenes de entre 9 y 15 años, las cuales eran buscadas con devoción por los sirvientes de la condesa, para bien mediante el engaño o la fuerza finalmente pudieran ser usadas en los macabros rituales.

Según esa misma leyenda el error de Erzsébet Báthory fue no limitarse a los plebeyos. Al crecer la desconfianza entre las personas humildes y negarse a enviar a más de sus hijos, Erzsébet se ofreció para educar a los hijos de la aristocracia, la cual dada la posición social de la condesa aceptaron gustosamente, siendo sus hijos enviados al llamado «internado» de Cachtice. Como era de esperar dichos jóvenes fueron incluidos en sus prácticas y en consecuencia el número de desapariciones y muertes de familiares de la nobleza creció sin parar hasta que finalmente se encendieron las alarmas.

¿Cómo murió la condesa Báthory?

Mazmorra en un castillo.

El final de la condesa varia según la versión, en algunas fue gracias a una joven plebeya que pudo escapar y alertar a las autoridades. Según otras, la muerte de los hijos de la aristocracia provocaron las quejas de la misma al propio rey Matías II de Hungría, quien intercedió enviando al primo de la condesa Erzsébet Báthory, el conde palatino Jorge Thurzó el cual era enemigo declarado de ella. Thurzó sería quien hallaría el dantesco escenario de tortura, asesinato y montículos de cadáveres por doquier dentro del Castillo de Báthory.

Al parecer varios sirvientes fueron ejecutados por colaborar con tan horrendas acciones. Sin embargo la condesa aún siendo acusada de brujería y asesinato, gracias a su condición de noble pudo escapar a su ejecución siendo conmutada su pena por la de cadena perpetua. La condena la cumplió en una celda donde curiosamente la luz del Sol no podía entrar, teniendo como único vinculo con el exterior la apertura donde le servían los alimentos, falleciendo finalmente en 1614.

La Condesa Erzsébet Báthory. ¿Asesina en serie o víctima de un complot?

Erzsébet Báthory de Ecsed (1560- 1614), nació en Nyirbátor en el seno de la aristocracia, siendo descendiente de Vlad Tepes. Se diferenció del resto de sus contemporáneos, incluso de los de su misma clase social desde muy temprana edad, gracias a haber recibido una excelente formación desde niña que le permitió entre otras cosas dominar además del húngaro, el alemán y el latín. En una época donde el analfabetismo era el denominador común incluso de la nobleza transilvana, el que una mujer superase (y por goleada) en cultura y educación a sus congéneres era algo tan excepcional, y como consecuencia visto con extremo recelo.

En 1572 y con 12 años de edad Erzsébet fue prometida con el barón ( y futuro conde) Ferenec Nádasdy de 17 años, lo cual conllevó que ella se mudara al palacio de su prometido, el Castillo de Čachtice junto a su suegra Úrsula y otros miembros del castillo. Tras pasar 3 años, concretamente el 8 de mayo de 1575, Báthory con 15 años y Nádasdy con 20 años, contrajeron nupcias, curiosamente y contra la costumbre de la época, fue el barón quien adquirió el apellido de su esposa y no al revés, aparentemente porque el apellido de ella gozaba de un mayor estatus que el de él. Fruto del matrimonio tuvieron 3 hijas y 1 hijo. La relación con su suegra y otros miembros de la familia de Úrsula parece que fue nefasta. La excepción fue su matrimonio, pues entre ambos cónyuges aparentemente siempre existió una buena relación a pesar de que Ferenec apenas estaba en al castillo. A causa de sus responsabilidades militares el ahora conde, pasaba largos períodos lejos de su hogar batallando, lo cual hacía con tal fiereza que le valió el apodo del Caballero Negro por su costumbre de empalar a sus enemigos.

En 1604 el conde Ferenec con 48 años fallece por enfermedad lejos de casa, en consecuencia Erzsébet se convierte un una viuda inusualmente poderosa, pues pasaba a ser la rica señora feudal de uno de los principales condados de toda Transilvania, momento en el que empezará la leyenda negra de la condesa. Aprovechando al nueva situación, Báthory expulsó a la familia de su marido del castillo empezando por su suegra, luego encarceló y castigo a la servidumbre que había estado del lado de su suegra Úrsula y el resto e los Nádasdy. Sin embargo la acaudalada condesa no contaba con un ejército con el que afianzar su nueva posición en un período especialmente crispado, quizás por ello apoyo económicamente a su primo Gábor I Báthory en su logro de convertirse en Príncipe de Transilvania. El nuevo Príncipe entró en guerra contra los alemanes, lo cual era una afrenta directa al rey Matías II de Hungría, y eso implicaba una posible acusación de traición tanto para Gábor como para Erzsébet, y en consecuencia ser aislados por el resto de la aristocracia por miedo a represalias, por lo que ésta situación era especialmente dolosa para la condesa al ser el eslabón más débil. Sus temores no fueron infundados pues justo en ese momento nació la leyenda negra de la condesa, acusaciones de brujería y crímenes sangrientos de todo tipo curiosamente parecidas a las que también ser vertían sobre los enemigos del monarca, así como la comunidad judía de la época. El regente envió a investigar tales acusaciones al Conde palatino György Thurzó, el cual a pesar de ser primo de la condesa era enemigo declarado de la misma, las conclusiones del conde György no se hicieron esperar, acusando a su prima de múltiples asesinatos de jóvenes nobles (los plebeyos carecían de importancia), así como de brujería y práctica de la magia negra, y dado que su prima carecía de soldados él mismo tomó el castillo por la fuerza. En 1612 se celebró el juicio contra Erzsébet y sus sirvientes, ella rehusó a declararse inocente o culpable y aunque finalmente fue condenada, su condición de noble le permitió esquivar las torturas y conmutar la pena capital por la de cadena perpetua, Matías II también requisó para sí las tierras de la condesa, las cuales ambicionaba desde hacía mucho tiempo, pero la presencia del marido de la condesa el Caballero Negro así como su poderoso ejército, se le habían impedido. La opción de ser tratados como nobles no estaba disponible para sus criados, los cuales bajo tortura confesaron corroborando todas las acusaciones de Thurzó, siendo ajusticiados en consecuencia. Algunos fueron decapitados, a otras acusadas de brujería se les arrancaron los dedos con tenazas candentes y finalmente el resto fueron quemadas vivas en la hoguera. Tan sólo una sirvienta de 14 años llamada Katryna sobrevivió, gracias a la insistencia de una de las testigos que había «escapado » de la condesa, aún así la joven recibió 100 latigazos como castigo.

Grilletes para condenados.

La condesa Elizabeth falleció el 31 de julio de 1614, apenas dos años después de ser encarcelada, siéndole negado no sólo el entierro en la población sino ni siquiera en camposanto, según las crónicas como consecuencia de la petición popular, pues las gentes consideraban a su antigua señora como infame. Sin embargo sus restos finalmente pudieron descansar en suelo sagrado, concretamente en la cripta de la familia, cuyo emplazamiento hoy en día es desconocido. En su testamento leído por sacerdotes del arzobispado de Esztergom, se indicó que aquello que aún quedase de sus pertenencias fuera repartido a partes iguales entre sus hijos. Pero el encarnizamiento con los Báthory no terminó ahí, pues sus hijos fueron acusados de traición por haber ayudado a su madre en la guerra contra Alemania, Anna Báthory prima de la condesa fue torturada y tanto ella como el resto de la familia terminó exiliándose en Polonia, e incluso un nieto de Elizabetha años más tarde sería ejecutado acusado de supuestamente oponerse al emperador germano Leopoldo I.

Aunque hoy día se conservan multitud de documentos tanto de la condesa como del juicio en el Archivo Nacional de Hungría, otros documentos como correspondencia personal, el diario de la condesa e incluso su retrato original, están desaparecidos, y es que durante más de cien años por ley se prohibió hablar del asunto en en todos el país, poniéndose bajo llave la documentación mencionada, por lo que no sería de extrañar que tras tanto tiempo está fuese extraviada o directamente destruida.

Configuración