
Decorar tu hogar con una tradicional calabaza de Halloween, es sinónimo de éxito asegurado. Además si quieres, puedes prepararla junto a los peques de la casa quienes se divertirán de lo lindo compartiendo este rato en familia.
Para crear tu farol de noche de brujas necesitarás:
- Una calabaza.
- Cuchillos.
- Cuchara.
- Rotulador.
- Vela.
- Plantillas (opcional).
En primer lugar dibujaremos sobre la calabaza aquello que queramos tallar, podemos dibujarlo nosotros directamente con ayuda de un rotulador. Si deseamos algún modelo en concreto o bien pensamos hacer varias, podemos descargarnos alguna plantilla recortable y reseguirla también con el rotulador.
Una vez hecho el primer paso, procedemos a realizar un corte circular en la parte superior de la calabaza. Más allá de la precaución habitual que debemos tener cuando manipulamos un cuchillo, deberemos tener en cuenta tres cosas, la primera es que todo lo que tenga que ver con el cuchillo deberemos hacerlo los adultos, y es que aunque los mayores lo tengamos claro, conviene recordárselo a los peques. Lo segundo es que el circulo deberá ser lo suficientemente ancho, para que luego nuestra mano quepa con facilidad. Y tercero, evitaremos estropear lo que ya tenemos delineado. Tras finalizar guardaremos el trozo cortado, pues será la tapa de nuestra linterna.

En este punto nos lavaremos las manos, pues independientemente de si tenemos planeado aprovechar la calabaza con alguna receta típica de estas fiestas, unas manos limpias nos ayudarán a que la vida útil de nuestro adorno sea más larga. Veremos que el interior aunque es algo hueco, está recubierto de semillas y una especie de hebras, por lo que procederemos a retirar ambas con la ayuda de la cuchara, aunque puedes hacerlo directamente con las manos si te va mejor.

Una vez limpia, con la ayuda de un cuchillo corta la calabaza siguiendo el patrón que has dibujado antes (ve con cuidado), y retira los pedazos sobrantes.
Coloca en su interior una vela, que puede ser convencional o una de imitación a pilas, y ponle su tapa para finalizar. Si piensas que la calabaza puede que se quede sin vigilancia, te recomendamos usar la de pilas por seguridad, no te preocupes, imitan perfectamente el tintineo de una llama y nadie se dará cuenta, incluso puedes encontrar modelos cuyo exterior está hecho de cera.

¿Cómo preparar una calabaza de Halloween para que no se pudra?
Si no tienes pensado comerte la calabaza, puedes hacer que dure más días con el siguiente truco.
Una vez tallada, lávala bajo el grifo. Después deberás preparar un recipiente lo suficientemente grande e introducir farol de Halloween, luego lo cubrirás de agua mezclada con lejía a razón de una cucharada por litro. Dejarás la calabaza en remojo por tres horas antes de sacarla.
Gracias a este truco, conseguiremos que nuestra calabaza aguante mucho más tiempo, lo cual es ideal si te gusta tener la casa decorada con antelación a la propia noche de Halloween.
¿Cuál es el origen de la Jack o’Latern (Calabaza de Halloween)?
Aunque lo habitual es pensar que el origen de Halloween es americano, lo cierto es que esta festividad y todo lo que la envuelve es de origen europeo. Concretamente su origen es pagano y está ligado a los antiguos rituales celtas de las actuales Irlanda y Escocia, que con el tiempo se fueron adaptando a la liturgia cristiana.
Según dice la leyenda, hace muchísimos años existía en Irlanda un granjero llamado Jack. Jack era conocido entre los suyos por su pasión por el dinero, pasión que no sólo lo convirtió en un absoluto tacaño, sino que también le empujó a engañar y estafar a sus semejantes por el afán de conseguir cada vez más y más dinero, dejando de lado cualquier resquicio de ética o de moral.
El Demonio era conocedor de la avaricia de Jack, así como de sus engaños, por lo que decidió ir a por su alma en la noche de difuntos, puesto que en Halloween las almas, así como los espectros y las criaturas sobrenaturales y malignas pueden transitar con mayor facilidad por nuestro mundo.
Sin embargo Jack a base de estafar a tanta gente, se había convertido en un virtuoso del engaño, por lo que consiguió atrapar al mismísimo diablo en una trampa. Desesperado y avergonzado por haber sido capturado por un simple granjero, el diablo hizo un trato con Jack, a cambio de quedar libre, este le prometió que jamás se lo llevaría al infierno.
Los años pasaron, y el ahora anciano Jack llegó al ocaso de su vida. Una vez fallecido, su alma fue rechazada en el cielo a causa de sus constantes pecados y engaños, por lo que se dirigió al infierno. Sin embargo cuando llegó a los dominios de Satanás, éste se negó a dejarlo pasar, recordándole al granjero el trato que habían hecho años atrás, y dado que el diablo siempre cumple su palabra, le impidió el paso al infierno, indicándole que debería dirigirse al purgatorio para poder expiar allí sus culpas. Ante la oscuridad del camino hacía el purgatorio, Jack le pidió al demonio el favor de una luz que le pudiera alumbrar, a lo que este accedió librándole una brasa encendida. Para evitar quemarse, el ahora espíritu de Jack sacó de su bolso un nabo, al cual agujereó para hacer lugar a la brasa, improvisando así un farol con el que darse lumbre.
Según la leyenda este es el origen de los faroles de Halloween o Jack o’Lantern, y desde entonces escoceses e irlandeses tenían por tradición poner al lado de sus ventanas y puertas, hortalizas y tubérculos, especialmente rábanos, a modo de farolillos para que les protegieran de los espíritus, las brujas y seres demoniacos.
Siglos más tarde, miles de irlandeses emigraron a Estados Unidos a causa del hambre que asolaba Europa, y consigo llevaron sus tradiciones. Sin embargo parece que los rábanos escaseaban, al contrario de las calabazas, así que los sustituyeron. Además resultaron ser más prácticas para ser talladas, lo que permitió hacer diseños más llamativos para sus Jack o’Lantern. Esa tradición se extendió y arraigó por todos los Estados del país y siglos más tarde gracias a la expansión de la cultura norteamericana, regresó al Viejo Continente trayéndonos de vuelta la Noche de Brujas.
En Halloween también es tradicional ofrecer dulces a los niños e invitados, por lo que te sugerimos: