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Vampiros en la Península Ibérica: «Els Dips».

Pueblo de Pratdip.

Los dips son unos seres vampíricos pertenecientes a la mitología catalana y aunque hay constancia gráfica de ellos desde el siglo XVII gracias al retablo de Santa Marina de Pratdip en la actual provincia de Tarragona, parece que su origen es muy anterior.

De hábitos exclusivamente nocturnos, se dice que su aspecto era parecido al de un perro negro, aunque el posible origen árabe de su nombre ديب, /dib/lobo, nos indica que por un lado pudieran asemejarse a los lobos y por otro que su origen se remonta por lo menos a la presencia árabe en la Península Ibérica. El tamaño de estos seres varia en función de la leyenda, pasando de pequeños «perros» a seres descomunales, cosa que también sucede con sus colmillos pudiendo ser desde ligeramente más prominentes que los de un can común, a anormalmente grandes. Esas diferencias quizás puedan explicarse como una mera exageración de los relatos, aunque por otro lado puede que simplemente se trate de los testigos separados, de crías y adultos. Lo que sí parece coincidir siempre era el aspecto de su mirada, pues según cuenta el folclore, era inconfundible y causaba gran pavor en quienes la veían. Otra característica física de su aspecto, era la presencia de una pata extremadamente corta, si bien no queda claro si esto era común en toda su especie dando así valor a su supuesto origen demoníaco y maldito, o por el contrario, fue algo exclusivo de un dip en particular que se hizo especialmente famoso, tan famoso que dio imagen y nombre al pueblo de Pratdip.

Escudo del municipio de Pratdip.

En cualquier caso, los hábitos de alimentación de estos seres parece que causaron estragos, pues aunque daban muerte al ganado bebiéndose su sangre, lo realmente malo era que tenían especial predilección por los humanos. Parece ser que en algunos periodos de la historia, hubo «pandemias» de gente desangrada en los caminos de la zona. Ya fueran vecinos que volvían a sus casas de noche tras visitar las tabernas, o de arrieros cansados que acampaban en el camino, según el mito hubo un período en el que aventurarse a salir fuera de casa tras la caída del Sol era poco menos que temerario. Finalmente desaparecieron misteriosamente y sin dejar rastro en algún punto del siglo XIX.

Pratdip o Prado de los Perros Vampiro.

Con algo menos de 700 habitantes y una economía enfocada principalmente a la agricultura, ésta localidad toma su nombre de los seres míticos que deambulaban por sus prados provocando muerte y terror en las gentes de la zona. Está situada en la actual comarca del «Baix Camp» o Bajo Campo, perteneciente a la provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña en España. 41°03′05″N 0°52′17″E.

Ermita de Santa Marina de Pratdip.

Como no podía ser de otro modo, el escudo del la población está formado por la imagen de un dip, que parece saludar a los numerosos visitantes de este municipio, atraídos por la «Ruta dels dips» hacia la ermita dedicada a Santa Marina, cuyo origen se remonta a antes de 1335. En ella se encuentran dos retablos donde se muestran dips, el primero data del año 1602 y el segundo caracterizado por un fondo dorado, data del año 1730.

Castillo de Pratdip.

Otro enclave de obligada visita es el castillo de Pratdip. Abierto de 08:00 a 17:00 todos los días de la semana, su acceso es gratuito, y si bien puede visitarse libremente, también es posible concertar una visita guiada llamando a la oficina de turismo: +34 977 566 388.

Para aquellos interesados en Pratdip y en la figura de los dips, pueden satisfacer parte de su curiosidad en la obra inspirada en esta localidad y sus seres Las historias naturales (1960) de Joan Perucho i Gutiérrez. En ella se narran las venturas y desventuras de Onofre de Dip, antiguo embajador del rey Jaume, un vampiro de 700 años capaz de tomar forma de cualquier bestia, que en el siglo XIX se ve envuelto en plena guerra carlina.

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